En nuestro acompañamiento a una familia residente en L'Eixample, descubrimos que el "gasto hormiga" y las suscripciones olvidadas sumaban una media de 140€ mensuales. Esto no es solo dinero; es una cena familiar en un restaurante de estrella Michelin o un vuelo de fin de semana a las Baleares cada tres meses.
El problema no era la falta de ingresos, sino la falta de etiquetado consciente. Al implementar una herramienta de visualización (un gráfico circular de gastos), la familia redujo su gasto impulsivo en un 18% en solo 60 días. El cerebro humano procesa mejor las formas y colores que las listas interminables en una sábana de Excel.